La Depresión Endógena: Mi Historia

La Depresión Endógena: Mi Historia

La depresión aguda, hay que entenderlo, es una patología clínica. Muchas veces utilizamos la palabra para referirnos a una situación de tristeza, pero la depresion aguda va más allá de eso. Tras unas semanas de nerviosismo y malestar, un día te aqueja algo que no puedes explicar: el sentimiento de vacío, de miedo, de dolor. Una sensación de desesperación no puede compararse con ningún otro sentimiento de pesar; es mucho más desalentador, y, lo peor de todo, mucho más irracional. Tiendes a pensar que nunca acabará.La Depresión Endógena es una de las enfermedades psíquicas más frecuentes en la actualidad. Si estás leyendo esto, es posible que tú, o alguien próximo a ti, hayáis sido afectados por ella y estéis buscando información en internet. Yo, al sufrir una depresión endógena, hice lo mismo en las primeras fases. Ahora me gustaría compartir mi historia y poder decir que, con muchas dificultades, fui capaz de salir.

Pero hay, como todo, una curva. Yo empecé a pasar el “pico” de las crisis unos dos meses después del inicio del episodio. Por las mañanas estaba siempre mal, pero por las noches me recuperaba anímicamente. Un día el momento de “subidón” se adelantó a media tarde. Luego, poco a poco, fue ampliándose hasta ocupar todo el día.

“He pasado 7 años tomando pastillas todos los días, visitando psicólogos, psiquiatras, y cada día que pasaba tenía la impresión de que estaba peor, de que vivía en un mundo que nada de lo que me rodeaba era real, ¡Vivía en una pesadilla pero estaba despierta.”

Causas biológica

Hablamos de depresión endógena cuando la causa del sentimiento tiene su origen en nuestra propia conformación biológica, cerebral o hormonal. Es decir, determinadas personas por nuestros antecedentes familiares y carga genética, tenemos más predisposición a sufrir depresiones psíquicas. Aún no se sabe muy bien por qué esto es así, pero lo cierto es que nuestra genética nos predispone. La depresión exógena viene causada por un factor exterior, como la muerte de un familiar, o un trauma muy fuerte que nos arroja a la desesperación. La endógena, por su parte, puede tener como desencadenante un suceso, pero en gran medida viene dada por cómo somos.

Si tienes antecedentes familiares con casos de depresión, manías, paranoias… Y te ves afectado por esta enfermedad. En mi caso, yo ya había vivido en la persona de parientes cercanos la depresión, y vivía con miedo a sufrirla. En el momento en que se desencadenó, empecé a sentirme maldita, tocado por una herencia de la que no podía desprenderme y que me condenaría a sufrir siempre. Pero no ha sido así: incluso con la carga genética negativa, el ser humano puede superar la depresión. Déjame que te ayude!

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